viernes, 2 de abril de 2021

TIENES BARRO EN EL OJO

 


NO MORIRÉ EN TU CASA

No moriré en tu casa
pero dormiré en ella
mientras la mañana te descubre
sin abrir los ojos
y suelta la mano de la noche en un rencor astuto
saturado de espera.
pero en estado de beso
o de impaciencia
lo que no nombras se hace carne
y yugo entre tus pasos

madre del deseo
sin cobijo ni alas
caminas descalza el pequeño tramo
frío y desvalido
desde la cocina al baño
 te quitas los zapatos sin tropiezos de hada

descubres la luna
y en ella las horas
desatas en tu pelo la pincelada roja en
lo roto y lo obscuro
sin dibujar las caras

cuando desfilan las nubes sobre el escaso cielo
que vigilan tus gatos
presos del misterio que domina el instinto
sobre el alma

no moriré en tu casa
por el asombro mismo de lo escrito
pero dormiré en ella
engendrando palabras o márgenes sin río
desnudando la memoria
y el sacro manantial que toca
tu mirada
debajo de las horas y el sueño
la sangre del sol
la madrugada.